{"id":36,"date":"2006-11-23T16:09:07","date_gmt":"2006-11-23T21:09:07","guid":{"rendered":"http:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/?p=36"},"modified":"2015-02-18T20:12:03","modified_gmt":"2015-02-19T01:12:03","slug":"una-experiencia-culinaria-distinta-tentadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/2006\/11\/23\/una-experiencia-culinaria-distinta-tentadora\/","title":{"rendered":"una experiencia culinaria distinta, tentadora?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Atendido por ciegos, Unsicht-Bar, en Colonia, Alemania, <\/strong>ofrece esa experiencia \u00fanica<\/p>\n<p>Comer a oscuras, vivencia sensorial que intensifica el placer del sabor<br \/>\nIdea del sic\u00f3logo Axel Rudolph, el restaurante abre al p\u00fablico el m\u00e1gico mundo de los invidentes<\/p>\n<p>El men\u00fa presenta los platillos a manera de adivinanzas; hay el vegetariano, de aves y cordero<\/p>\n<p><strong>EVA USI ESPECIAL <\/strong><\/p>\n<p>Berl\u00edn, 22 de noviembre. Nada de espectacular tiene la fachada que revele lo especial del local. S\u00f3lo el nombre Unsicht-Bar, juego de palabras que significa invisible, despierta la curiosidad. Al acercarse a la recepci\u00f3n se encuentra uno ante un men\u00fa que parece un acertijo. \u00abEscarbar la tierra con las manos en el jard\u00edn de hortalizas de la abuela.\u00bb A manera de adivinanzas se presentan los platillos de seis men\u00fas a elegir: vegetariano, de queso, aves, mariscos o cordero. Por si no fuera suficiente misterio, tambi\u00e9n se puede optar por el men\u00fa sorpresa.<\/p>\n<p>El restaurante de Colonia sirve a sus comensales en absoluta oscuridad. El lugar promete una experiencia \u00fanica en el mundo sensorial del invidente, que estimula la fantas\u00eda e intensifica la percepci\u00f3n de los sabores, los olores, el tacto y el sonido. Es pionero en la llamada gastronom\u00eda vivencial, que experimenta auge en Alemania y otros pa\u00edses de Europa. Desde que abri\u00f3 sus puertas, en 2001, han seguido su ejemplo otros restaurantes en Berl\u00edn, Hamburgo, y tambi\u00e9n en Austria y Suiza.<\/p>\n<p>La idea fue del sic\u00f3logo Axel Rudolph, quien entr\u00f3 en contacto con el mundo de los ciegos al investigar la influencia de los sonidos en el comportamiento del consumidor, su tesis doctoral hace a\u00f1os. \u00abDesarrollan otros sentidos como el o\u00eddo, pero tambi\u00e9n el olfato y el tacto. Eso les permite hacerse muy r\u00e1pidamente la idea de un lugar o de la situaci\u00f3n que viven, cu\u00e1ntas personas hay, si el ambiente es agresivo o hay buenos \u00e1nimos\u00bb, dice Rudolph para La Jornada.<\/p>\n<p>El empresario trabaj\u00f3 de dise\u00f1ador de sonido en distintas exposiciones para organizaciones de ciegos y, junto con Andreas Heinecke, desarroll\u00f3 el concepto de la muestra Di\u00e1logo en la Oscuridad, que desde 1989 ha sido expuesta en 70 ciudades europeas y se exhibe actualmente en el Museo del Papalote, en M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>Trastoca la realidad <\/strong><\/p>\n<p>Igual que la exposici\u00f3n, el restaurante Unsicht-Bar trastoca la realidad abriendo al p\u00fablico la posibilidad de percibir el m\u00e1gico mundo de los ciegos, que en Colonia son protagonistas. Son gu\u00edas y acompa\u00f1antes de los comensales en su aventura en las tinieblas, intercambiando papeles con ellos. Seg\u00fan Rudolph, inicialmente la gente tiene temores al llegar. \u00abCon d\u00edas de anticipaci\u00f3n piensan c\u00f3mo ser\u00e1 comer en la oscuridad, si ser\u00e1 mejor ponerse ropa vieja por si se manchan, pero luego descubren que es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de lo que se imaginaban. Salen euf\u00f3ricos\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Nuestra mesera es una joven menuda de origen turco que sube y baja escaleras con gran agilidad. Sus enormes ojos negros no revelan la deficiencia visual que tiene. Al hablar fija la mirada en su interlocutor. Se llama Ceva y da indicaciones antes de penetrar al sal\u00f3n: \u00abProhibido fumar, usar encendedores, celulares o relojes digitales. En la absoluta oscuridad la pupila es tan grande como el iris y el m\u00ednimo est\u00edmulo de luz puede lastimar la vista\u00bb. Los meseros que trabajan aqu\u00ed, siete personas, tienen ceguera total o parcial.<\/p>\n<p>En fila india y tomados de la mano entramos a la negrura total a trav\u00e9s de una c\u00e1mara con dos puertas que hace la funci\u00f3n de esclusa. Adentro uno se sumerge en un mar negro y sonoro. Anda a tientas, midiendo cada paso. Al perder la visi\u00f3n el o\u00eddo crece, trata de atrapar ruidos al vuelo, un concierto de platos y cubiertos, de voces y risas lejanas. Mesa 10, al llegar nuestra gu\u00eda lleva nuestras manos a unas sillas.<\/p>\n<p>No son murmullos en la oscuridad lo que se escucha, como uno esperar\u00eda. Uno alza la voz, grita al hablar. Ceva anuncia las bebidas, que coloca sobre la una de un reloj imaginario, que es el plato. La comunicaci\u00f3n, adem\u00e1s de verbal, es con las manos. \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb, pregunta mi acompa\u00f1ante, que busca mi mano para brindar. Ceva trae un plato rebosante de ensalada que coloca ante m\u00ed. Eleg\u00ed el men\u00fa vegetariano pensando en que es lo m\u00e1s dif\u00edcil de preparar sin ser aburrido. Para mi sorpresa cada bocado es un estallido de sabor, cada uno diferente y m\u00e1s intenso que el anterior. Reconozco el sabor de un coraz\u00f3n de alcachofa, de pepitas de calabaza.<\/p>\n<p>La cena es exquisita. \u00abLa comida tiene una preparaci\u00f3n sencilla y natural, es de orientaci\u00f3n integral\u00bb, dice Ceva. La experiencia culinaria y sensorial se presta para ocasiones especiales. El lugar ofrece cenas empresariales, despedidas de solteros, y ahora cena de Navidad y A\u00f1o Nuevo, pero hay que reservar con meses de antelaci\u00f3n; tiene localidades agotadas hasta fin de a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Programa especial para solteros <\/strong><\/p>\n<p>El restaurante de Berl\u00edn ofrece un programa especial para solteros los mi\u00e9rcoles y viernes: La verdadera cita a ciegas. Se ha vuelto im\u00e1n de hombres y mujeres que se encuentran a oscuras sin conocerse y, si se caen bien, contin\u00faan la velada en el contiguo Fr\u00fchling-Bar &nbsp;\u00adBar Primavera&nbsp;\u00ad, donde pueden verse por primera vez.<\/p>\n<p>\u00abHemos tenido de todo\u00bb, cuenta Ceva. \u00abTambi\u00e9n aqu\u00ed hay cita a ciegas y no faltan las an\u00e9cdotas, pues a veces no funcionan; entonces ayudamos a salir a la persona, si lo desea, en anonimato.\u00bb<\/p>\n<p>Hay que llamar a Ceva para que nos lleve nuevamente al mundo visual. La experiencia ha sido un sabor apenas de lo que es la ceguera, palabra que tiene connotaci\u00f3n negativa, sin\u00f3nimo de ignorancia y desorientaci\u00f3n: amor ciego, tomar una decisi\u00f3n a ciegas, odio ciego, etc\u00e9tera. Tampoco los ciegos son necesariamente minusv\u00e1lidos que merecen compasi\u00f3n, pero s\u00ed se encuentran excluidos de una sociedad dominada por im\u00e1genes.<\/p>\n<p><strong>Ayudan a superar miedos <\/strong><\/p>\n<p>Se estima que en Alemania viven unas 700 mil personas ciegas o con deficiencia visual grave. S\u00f3lo 30 por ciento trabajan y llevan una vida m\u00e1s o menos normal. Los meseros del Unsicht-Bar se encuentran en este grupo. Son tambi\u00e9n sic\u00f3logos que ayudan a los comensales a superar sus miedos. \u00abA veces tengo que tomarlos de la mano, describirles el lugar donde est\u00e1n, o inclusive abrazarlos y darles \u00e1nimos. Por lo general funciona; despu\u00e9s se r\u00eden y salen encantados\u00bb, dice Ceva.<\/p>\n<p>\u00abLos ciegos son capaces de hacer mucho m\u00e1s de lo que suponemos; siempre me sorprenden\u00bb, explica Rudolph y recuerda a uno de los meseros que, sin recurrir a ning\u00fan instructivo, es capaz de reparar cualquier aparato el\u00e9ctrico. La mayor\u00eda no viven en Colonia y tardan horas en ir y volver a su casa. \u00abNecesitan aproximadamente una semana para aprender el camino de la puerta de su casa hasta el restaurante y de regreso. Tienen una incre\u00edble habilidad para reconocer el camino a trav\u00e9s del tama\u00f1o de las aceras, del borde de una esquina, para reconocer una bicicleta en el camino. Ya est\u00e1n acostumbrados a ser autosuficientes.\u00bb<\/p>\n<p>Rudolph ha vendido el restaurante colon\u00e9s y busca nuevos desaf\u00edos en ultramar. Habla espa\u00f1ol y le gustar\u00eda abrir un restaurante en M\u00e9xico, busca un socio. <em><strong><em><strong>Tal vez alguien que entienda esa frase de Antoine de Saint-Exup\u00e9ry: S\u00f3lo se ve bien con el coraz\u00f3n; lo esencial es invisible para los ojos<\/strong><\/em>.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Para mayor informaci\u00f3n: axel.rudolph@unsicht-Bar.com, http:\/\/www.unsicht-bar.com<\/strong><\/p>\n<p><em>Art\u00edculo tomado del peri\u00f3dico La Jornada, M\u00e9xico, D.F. 23 de noviembre del a\u00f1o 2006<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atendido por ciegos, Unsicht-Bar, en Colonia, Alemania, ofrece esa experiencia \u00fanica Comer a oscuras, vivencia sensorial que intensifica el placer del sabor Idea del sic\u00f3logo Axel Rudolph, el restaurante abre al p\u00fablico el m\u00e1gico mundo de los invidentes El men\u00fa presenta los platillos a manera de adivinanzas; hay el vegetariano, de aves y cordero EVA [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-36","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2b5eR-A","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":352,"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36\/revisions\/352"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agaveweb.com\/regidaporelridiculo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}